En el Día Internacional de la Mujer, destacamos a las productoras de Pisco de Atacama, quienes con su dedicación y saber ancestral están llevando este destilado chileno a nuevos horizontes. Desde el corazón del desierto más árido del mundo, estas mujeres combinan tradición e innovación para crear piscos de calidad excepcional.
El pisco chileno ha sido históricamente una expresión del terruño y el esfuerzo de quienes lo elaboran. En Atacama, un grupo de mujeres participa y deja su sello en la producción de piscos únicos, enalteciendo su tradición familiar y abriéndose camino en mercados internacionales.
Delicioso y aromático, el pisco viene sumando distinciones. Según datos proporcionados por ProChile, en los últimos 10 años, obtuvieron unos 400 reconocimientos y en 2023, algunos de sus exponentes se hicieron acreedores de medallas de oro y plata en el Concurso Spirits Selection by CMB 2023. En 2024, obtuvieron galardones en el London Spirits Competition y World Spirits Award 2024.
La zona de Atacama se sitúa en el centro norte de Chile, región colindante con las provincias argentinas de San Juan, La Rioja y Catamarca. Es el desierto más árido del planeta, según los expertos, ubicado entre 1000 y 1800 metros sobre el nivel del mar y lejos de centros urbanos. Su clima lo hace el lugar apropiado para este tipo de vitis que se usan en este destilado único.
En 2024, estas mujeres integraron una Misión Comercial a Argentina, organizada por ProChile. En el marco del Día de la Mujer, celebramos su labor y presentamos sus creaciones.
Quiénes son las mujeres del Pisco chileno
*Javiera Iriarte Fajardo. Pisco Fundo el Mirador
Desde la comuna de Alto del Carmen, Javiera continúa con la tradición pisquera de su familia, cuyos registros de producción datan de 1920. El pisco se elabora con Moscatel Rosada, resaltando por su perfil aromático y suavidad. La producción es sustentable, con riego tecnificado y reutilización de residuos agrícolas.
La historia de este pisco se inicia en la localidad de La Majada, de la comuna de Alto del Carmen y ya por el año 1920, su familia se dedicaba a producir aguardiente, pisco y pajarete, que es un Vino Dulce D.O.
La Familia de Javiera estuvo desde siempre ligada a la agricultura. En su caso, utilizan un alambique a gas. El clima cálido de la región, sumado a la forma encajonada que tiene el valle y a la altura, hacen el lugar ideal para que las uvas maduren excelentemente. Elaboran pisco y también producen vinos dulces.
*Paulina y Jimena Cortés. Pisco Faustina
Herederas de una tradición vitivinícola en el Valle del Huasco, las hermanas Cortés transformaron su conocimiento en un pisco artesanal con identidad propia. Trabajan con levaduras nativas y alambiques de cobre, minimizando el impacto ambiental. Sus piscos son frescos, frutados y florales y el sello distintivo del desierto de Atacama.
Las hermanas Paulina y Jimena Cortés integran una tradición familiar profundamente arraigada en la producción de Pajarete, un vino emblemático del Valle del Huasco que ha sido elaborado por su familia durante generaciones.
Fue así, en la búsqueda de valor agregado, que decidieron dar un paso más y crear Pisco Faustina. De este modo, comenzaron a destilar un pisco artesanal con el mismo cuidado y dedicación que sus antepasados emplearon.
Eduardo Cortés Páez, su padre, es el maestro destilador y ellas y sus hermanos se encargan de gestionar las áreas de administración, compras, venta y marketing. Utilizan levaduras nativas en el proceso de fermentación y la destilación se realiza en alambiques de cobre alimentados a gas. Se confiesan comprometidas con el rescate de las tradiciones y el patrimonio cultural del Valle del Huasco.
En cuanto a su producto, se elabora con Moscatel de Alejandría y Moscatel de Austria que, por la zona en que están, desarrollan una concentración mucho mayor de azúcares y compuestos aromáticos. Eso da como resultado, un producto con un perfil más fresco, frutado y floral.
*Pilar Uribe. Pisco Leyenda Cerro Bramador
Pilar y su familia han desarrollado un pisco premium, basado en las variedades Pedro Jiménez (80 %) y Moscatel de Austria (20%). Su compromiso con la sostenibilidad se refleja en el uso de energía solar, reciclaje de agua y prácticas de comercio justo. La combinación del clima extremo del desierto y la altitud otorgan a su pisco un equilibrio y elegancia únicos.
Pilar define al emprendimiento como una familia de dos ingenieros y 3 hijos. En cuanto a la zona, asegura: “valoramos su valle, su cielo, su playa. Es un lugar paradisíaco”.
Su Pisco es elaborado a base de un blend 80 % Pedro Jiménez y el resto Moscatel. Entre los proyectos que tienen para futuro, quieren potenciar experiencias de enoturismo para que se puedan recordar además del sabor del pisco, los bellos rincones de estas regiones de la zona de Atacama.
Es una gran defensora de la unión de las culturas de Latinoamérica. Y repite esta frase: “Lo que no se conoce, no se valora; lo que no se valora, no se cuida ni se respeta, así que demos a conocer las tradiciones ancestrales de nuestros pueblos de América Latina”.
*Joselyn Astudillo Pisco Fundo Los Nichos
Joselyn Astudillo es Jefa Comercial y de Administración en Vitivinícola Fundo Los Nichos, la destilería más antigua de Chile, con 155 años de funcionamiento.
En su relato, se asoma la historia personal de Joselyn quien dejó su trabajo en un banco en Santiago para reinventarse en el Valle, comenzando como guía turística hasta convertirse en lo que hoy es, una de las caras visibles de esta marca a la hora de dar a conocer el producto.
Los Nichos cuentan con tres líneas que son Nichos, Espíritu y otro que es un envejecido de 4 años en barricas de roble francés. Para la elaboración de estos elixires, realizan una destilación artesanal con alambiques de cobre y utilizan leña, como una forma más efectiva y sustentable.
Como la mayoría de los destilados de esta región, utilizan determinadas variedades. Los Nichos hacen pisco principalmente con vinos de Moscatel rosada y Pedro Jiménez, aunque también cuentan con Moscatel de Austria. “Este año procesamos 600.000 kilos aproximadamente. Y la vendimia que más procesamos fue un poco más de un millón de kilos. Que eso fue en 2018, si no me equivoco”, resume Joselyn.