En la escena gastronómica actual, donde la búsqueda de calidad gana terreno, incluso los clásicos empiezan a reinterpretarse. El alfajor, ícono indiscutido de los argentinos, no queda afuera de esta transformación.
Actualmente, se prioriza la calidad de origen y la intensidad del sabor de los alimentos por sobre lo convencional. En esa línea, Cachafaz propone una alternativa sofisticada: un alfajor que combina masa de almendras, dulce de leche y chocolate con 72% cacao.
Desde el primer bocado, la diferencia es evidente: la textura es suave y envolvente. Al estar elaborada con almendras
molidas, la masa se destaca por su humedad y remite a un aire artesanal que se traduce en lo hecho con tiempo y cuidado. El dulce de leche aporta la cuota justa de dulzor, mientras que el chocolate, más profundo y menos invasivo, equilibra el conjunto con notas ligeramente amargas.
En sintonía con una forma de consumo más consciente, este tipo de opciones también conecta con quienes eligen reducir las harinas refinadas sin resignar placer. Eso sí: no se trata de un producto apto para personas con enfermedad celíaca.

Disponible en kioscos, dietéticas y supermercados, esta reinterpretación confirma que incluso los clásicos pueden evolucionar sin perder su esencia.
El alfajor no es apto para celíacos, ya que no cuenta con certificación libre de gluten y se elabora en la misma línea productiva que el resto de los alfajores. Desde la marca explican que, aunque el producto podría ser potencialmente apto, hoy no disponen de la infraestructura necesaria para certificarlo, pero trabajan para cumplir con esos requisitos a futuro.




