Por Agostina Elena, Brand Ambassador de William Grant & Sons
Ser bartender es mucho más que preparar tragos. Es una forma de expresión, una manera de conectar con las personas y de transformar ingredientes en experiencias inolvidables. Los bares son refugios donde las preocupaciones se quedan del otro lado de la puerta y donde, a través de un cóctel, podemos transmitir emociones, historias y hasta estados de ánimo. Sin embargo, con algunas técnicas básicas, el arte de la mixología puede trasladarse fácilmente al hogar, permitiendo explorar nuevos sabores y disfrutar de experiencias únicas sin salir de casa.
Para esto, es importante tener en cuenta la calidad del destilado, ya que es la base sobre la cual se construye el cóctel. Un whisky como Monkey Shoulder aporta notas suaves, complejas y robustas que enriquecen el perfil del cóctel. Su versatilidad permite servirlo en cócteles, solo o con hielo, siempre destacando sus notas, pero con una suavidad que no opaca al resto de los ingredientes. Por su parte, un gin premium como Hendrick’s nos sumerge en un mundo botánico con su infusión de pétalos de rosa y pepino, logrando frescura y elegancia en cada sorbo. Ambos tienen perfiles aromáticos más complejos y refinados, que enriquecen el cóctel y mejoran la experiencia sensorial.
Por otro lado, hay un componente que muchas veces se subestima: el hielo. Es mucho más que un simple enfriador; es el alma del cóctel. Un buen hielo, cristalino y libre de impurezas, controla la dilución y mantiene la integridad de los sabores, asegurando que la experiencia del primer sorbo sea tan buena como la del último.
Dominar la preparación de un almíbar simple y utilizar jugo de limón fresco también garantiza un punto de partida sólido. Al utilizar proporciones iguales de estos ingredientes, se logran resultados óptimos, complementados con una base alcohólica. Y si hay una regla de oro, es esta: medir siempre, ya que es fundamental trabajar con precisión cada componente. También es esencial contar con una cucharilla para mezclar adecuadamente y asegurar que los resultados sean consistentes y homogéneos.
Si buscan un cóctel fácil, refrescante y con mucho carácter, los invito a probar el Cucumber Cooler:
- 50 ml Hendrick’s Gin
- 30 ml de jugo de limón fresco
- 25 ml almíbar simple
- Pizca de sal
- Soda
- Rodajas de pepino
- Menta para decorar
En una coctelera, aplastar suavemente unas rodajas de pepino. Agregar Hendrick’s Gin, jugo de limón y almíbar simple. Agitar con hielo y colar en un vaso alto con más hielo. Completar con soda y decorar con pepino y menta.